Así muchos se quejen, tener a Pablo Hermoso de Mendoza en Bogotá y en toda Colombia haciendo su ‘show’ es algo ‘Hermoso’. No en vano se utiliza el término ‘FIESTA brava’ para hablar de tauromaquia, donde se destaca la primera palabra, fiesta. En una de las acepciones de la Real Academia de la Lengua, se dice que fiesta es “diversión o regocijo”, entonces por qué no divertirse con los toros (incluyendo el rejoneo que fue una de las primeras formas de torear) y disfrutar con los detalles bonitos en vez de parecer un ‘Grinch’ de los toros o lo que mi gran amigo Abadía Vernaza llama ‘ser ortodoxo’.
De la corrida del domingo quedan cosas buenas al igual que cosas malas, claro, siempre pasa. Esta vaina no es perfecta, está hecha por hombres y el actor principal es un animal, no un robot. Acá puede pasar de todo. Que los animales están perdiendo sospechosamente las manos es una verdad a gritos. Ya no creo que sean los ganaderos, algún problema han de tener los corrales en la Santamaría. Tocará que, como en los pueblos, lleguen en un camión el día de la corrida y salgan directo al ruedo los toritos.
Por otro lado hay que destacar la presentación de los toros. Si bien su juego fue malo, el ganadero cumplió con mandar toros bonitos, serios, bien presentados. Me quedaré con el primer toro de Pablo Hermoso de Mendoza y me lo seguiré imaginando en puntas, lástima que en el rejoneo les afeiten los pitones (cachos que llaman en el lenguaje popular). Se lidiaron 4 toros de Agualuna (mansos dos, nobles dos), escasos de fuerza, y dos toros de Ernesto Gonzalez, con problemas pero posibilidades para el rejoneador, gran presentación de estos Santacolomas.
Lo de Luis Bolívar se resumió en una estocada monumental. Su faena no fue la de tardes anteriores, hay que reconocerlo. Pero esa entrada a matar, esa estocada…hay que estar algo demente para hacerlo. Una oreja para el panameño-caleño. David Mora, torero españolete sin cartel. Bonitos son sus desplantes, nada más. Pasó sin pena ni gloria, una oreja le dieron.
Lo de Hermoso…
La gente está enpendejada con Pablo Hermoso de Mendoza y con sólo verlo en el ruedo ya se ven pañuelos pidiendo las orejas sin haber salido el toro. Este hombre es el mejor del mundo, quizás de la historia, no necesita eso. El domingo no estuvo tan templado como en otras tardes pero no dejó de ser espectacular. Es como cuando Messi hace sólo un gol o dos: la gente puede decir “Ah, no metió 3 o 4 como en otras tardes”, pero eso no quiere decir que no haya estado bien y de pronto mejor que los demás mortales que hacen su trabajo.
Las dos orejas, creo que justas así se me discuta y diré por qué: la faena fue agraciada, hubo pares preciosos de banderillas, el juego con el toro fue espectacular y la estocada, fulminante.
Así genere polémica el rejoneo en los ‘puristas’ del toreo de a pie, a veces esto de los toros, como el domingo, es Hermoso.

